
Aquí tienes el contenido exclusivo del mes de ENERO
HOY ¿QUÉ QUIERES RECORDAR?

Querida compañera,
Dicen que si el tiempo pasa rápido es que pasa bien. Esa frase no siempre me consuela. Es cierto que hace años, durante un periodo difícil de mi vida, estuve sintiendo cómo el tiempo pasaba a cámara lenta y no venía acompañado precisamente de mucha felicidad, así que, en cierto modo, no creo que deba quejarme en absoluto de que el tiempo esté volando de esta manera… sin embargo, en ocasiones, incluso me desvelo del propio agobio que me entra.
Documentar mis días siempre ha sido mi antídoto al paso del tiempo, ya sea fugaz o no. Para saborear los días bonitos más despacio o, en su defecto, ayudarme a digerir los días espesos mucho mejor. Este año nuevo me he propuesto documentar mucho más de lo que hice el año pasado —que ya es decir—, pero hacerlo de manera más sencilla, para poder cumplir con lo que me proponga y no dejar cosas a medias. Y me alegra mucho poder ir haciéndolo en compañía, a través de las cartas. Tengo un montón de ideas muy bonitas que estoy deseando compartir contigo a lo largo de los meses.
Para empezar, hemos implementado en casa una manera muy sencilla de destacar esos momentos cotidianos que la mayoría de los días se nos acaban escapando, pero que, si al final de la jornada les dedicamos una pensada, nos sacan una sonrisa. Y es una idea que me surgió tras darme cuenta de que mis hijas tienen una fuerte tendencia a la negatividad. Es curioso porque, si me preguntas, o preguntas a mi alrededor, te diría o dirán que soy una persona muy positiva, pero no debe ser así del todo, porque es quedarme en silencio conmigo misma y meditar un poco sobre cómo me siento y me suelen invadir los peores pensamientos. Por lo que esa tendencia, muy a mi pesar, debe ser algo que heredaron de mí. Aún son pequeñas para ir cambiando conductas —y me sumo a ello—, por lo que este ritual me pareció perfecto.
Te cuento un poco cómo lo hemos hecho.
La idea surgió de un bote que titulé "personas bonitas" hace algunos años, y en el cual voy guardando comentarios positivos que me vais regalando. ♥️ Los escribo a mano y los coloco en el bote. El día que no me siento muy allá y me entran dudas, abro la tapa, cojo algún papelito al azar, leo alguno de esos comentarios y me recuerda que voy por buen camino.
Este ritual es muy similar al de personas bonitas. Lo puedes hacer tú por tu cuenta, compartirlo con alguna amiga/o o hacerlo en familia.
Para ello, ¿qué necesitarás?:
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Reutilizar un bote de cristal al que poder pegarle la pegatina que te incluyo en la carta. Elige un bote grande, no te quedes corta. Y, si es liso, mejor.
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Post-it de colores o, en su defecto, folios tamaño A4, de los que sacarás tiras de unos 3 cm de ancho. La idea es tener muchos papelitos preparados a mano, con anterioridad.
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Un boli que dejes siempre a mano, cerca del bote.
Escoge un lugar en la casa donde dejar a mano esas tres cosas. Si te sientes extra creativa, puedes crear o buscar una cajita donde dejar los papeles que hayas recortado -o los post-it- y el boli, para dejarlo todo ordenado.
¿En qué consiste?
La idea es que cada día —o en los días que tú decidas— cojas uno de esos papelitos y escribas en él un momento especial o significativo que te haya ocurrido ese día.
- Hoy, ¿qué quieres recordar?

La única norma es que aquello sobre lo que escribas sea algo bueno, algo positivo que te haya pasado en el día y que quieras recordar.
Con ello, la idea es que, durante el año, practiquemos la constancia de elegir llevar nuestra atención a recordar momentos cotidianos positivos, que nos saquen una bonita sonrisa al final del día. Y no hay que escribir mucho; con una frase bastará. Pero te recomiendo siempre poner la fecha.
Lo bonito de este sencillo ritual es, además, poder abrir ese bote y, aleatoriamente, ir sacando papelitos con sus respectivos momentos especiales, y que estos te lleven a ese día en concreto. Al final del año te propondré algo que hacer con todos esos momentos, pero por ahora solo colecciónalos así.
¿Te animas? Me encantaría saberlo si lo haces. Y saber de tí, en general. Ya sabes que si quieres me puedes contestar con otra carta.
Mientras tanto y hasta la siguiente carta, me despido con un fuerte abrazo,


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En un mundo cada vez más digital, más rápido y estresante, doy un paso atrás para distanciarme un poco de todo este jaleo, y apostar por recuperar esta forma de conexión, que tanto me apasionaba de pequeña/adolescente. Si eres como yo, una enamorada de este medio, y además te llama la idea de documentar tu vida de manera creativa y significativa, únete al club de cartas físicas de La Casa del Hipocampo. Recibirás cada mes en tu buzón de casa, una carta física escrita por mi, sobre historias de la vida cotidiana y reflexiones personales para ayudarte a ver y documentar tus propias historias. Y por qué no, alegrar el buzón de casa, que a todos buena falta nos hace, con otras sorpresas incluídas en la carta.


