
Aquí tienes el contenido exclusivo de la carta de bienvenida
Pero antes, te quiero contar brevemente de qué trata este espacio que encuentras cuando escaneas tu código QR en el siguiente vídeo.

En este contenido exclusivo, te invito a escribirle una carta a alguien importante...
En mi carta de bienvenida, la iniciaba preguntándote cuándo había sido la última vez que habías recibido una carta. Sin embargo, déjame preguntarte: ¿cuándo fue la última vez que tu escribiste una? Quizá no haya pasado tanto tiempo, o a lo mejor hace más de una década que no metes un sobre en un buzón. Sea como sea, te voy a proponer algo, un ejercicio muy bonito, en el que tendrás que elegir a una persona querida para tí, a la que quieras dedicarle un rato de tu tiempo para escribirle una carta.
El acto de escribir una carta, requiere energía y conciencia, -al menos debería- por lo que te recomiendo estar descansada y tener ganas de hacerlo de verdad. Si elegir a una sola persona, te resulta difícil, y te viene más de un nombre a la cabeza, -que es lo que suele pasar- te puedes ayudar de estas preguntas para ordenar esos nombres, y quedarte con uno para cada pregunta.
¿Quién me ayudó en un momento determinado de mi vida? -Mi pareja-
¿Quién me influenció? -Mi amiga Raquel-
¿Quién me inspiró? -Mi tía Cathy-
De esas personas, puedes elegir sólo a una, y centrarte en ella y en la respuesta que nazca a esa pregunta o si te apetece, escribirle una carta a cada una de ellas.
Vale, ya se a quién escribirle.
Ahora bien, ¿qué le escribo?
Cuando pensamos en escribirle una carta a alguien especial para nosotros, es un buen momento para abrirnos a ellos, sin filtros que decoren nuestras palabras y aventurarnos en ser significativos para la persona que la vaya a recibir. Para ayudarme a conseguir esto, me gusta mucho cambiar el quién por el cómo:
¿Cómo me ayudó esta persona?
¿Cómo me influenció esta persona?
¿Cómo me inspiró esta persona?
Antes de ponerte a escribir, te quiero preguntar algo: qué preferirías leer en una carta escrita para tí: "Gracias por estar siempre ahí para mi" o "¿te acuerdas aquella vez que me ayudaste a estudiar para ese examen que tanto me atormentaba y te quedabas conmigo despierta hasta las tantas de la mañana, repasando los temas una y otra vez? Eso es algo que jamás olvidaré. - Seguramente la segunda frase te parezca más memorable que la primera y despierte en ti de nuevo ese recuerdo y te haga viajar a ese momento preciso en el tiempo.
Esas son las historias que tenemos que recuperar y enlazarlas con las emociones que nos hagan conectar con nuestra persona elegida. Cuando hagas esto, pasará algo curioso, empezarás a recordar más anécdotas buenas con esta persona y te sentirás agradecida por tener esa relación con ella. Si quieres ir un paso más allá y tienes documentado esos momentos con ella, busca una foto y añádela a la carta. Eso no hará más que intensificar ese recuerdo y hacerlo más vivo aún para la otra persona.

Cuando le escribimos a alguien una carta, solemos enfocarnos en eventos positivos que hemos vivido con esa persona, y amplificamos el efecto que tienen estas emociones en nuestro cerebro, al apreciarlas activamente.
Dr. Kristin Layous
En el momento de enviar una carta en la que hemos abierto nuestro corazón a cal y canto, o al menos, más de lo que estamos acostumbrados, surgirá la dudas de si de verdad queremos mandarla o no. Esta duda es totalmente normal, y de hecho sólo quiere decir una cosa: esa persona te importa de verdad y lo que duele es pensar que a lo mejor no le llena tanto como piensas.
Aquí es donde quiero invitarte a cambiar ligeramente el foco. El propósito principal de escribir esta carta es honrar lo que tú sentiste, para darle un lugar en palabras a algo que ha sido importante en tu vida y que, tal vez, nunca había sido nombrado de esta forma. Y eso, ocurra lo que ocurra después, ya tiene un valor inmenso.
Enviar una carta así es un acto de presencia, y valentía. Fíjate que una de las cosas que más se arrepienten las personas antes de morir es no haber dicho lo que de verdad querían decir o de no ser lo suficientemente valientes y transparentes con las personas que han sido importantes en sus vidas. Escribiendo una carta así, te permites reconocer tus emociones hacia esa persona y hacerle un hueco en la memoria. A veces, el simple hecho de escribirlo ya ordena emociones dentro de uno mismo, incluso antes de que el sobre llegue a su destino.
Si decides enviarla, hazlo sin esperar nada a cambio. Y si decides no hacerlo todavía, guárdala. Dóblala, ponle fecha, y deja que descanse. Puede que dentro de unos días, semanas o meses, sientas que es el momento.
Espero que con este pequeño ejercicio recuerdes que escribir no es sólo comunicar sentimientos y recordar vivencias, sino también una manera muy íntima de escucharte, de mirar hacia dentro. De volver a esos recuerdos que te han construido, a esas personas que dejaron huella, y a la versión de ti que fue capaz de sentir todo eso.
Gracias por regalarte este rato, y por elegir hacer algo más despacio de lo habitual.
Nos seguimos leyendo.
Con mucho cariño.
Nessi .-


Tengo una misión: llenar tu buzón de cartas repletas de vida e inspiración.
En un mundo cada vez más digital, más rápido y estresante, doy un paso atrás para distanciarme un poco de todo este jaleo, y apostar por recuperar esta forma de conexión, que tanto me apasionaba de pequeña/adolescente. Si eres como yo, una enamorada de este medio, y además te llama la idea de documentar tu vida de manera creativa y significativa, únete al club de cartas físicas de La Casa del Hipocampo. Recibirás cada mes en tu buzón de casa, una carta física escrita por mi, sobre historias de la vida cotidiana y reflexiones personales para ayudarte a ver y documentar tus propias historias. Y por qué no, alegrar el buzón de casa, que a todos buena falta nos hace, con otras sorpresas incluídas en la carta.


